Actualidad

 

El rotámetro

Un instrumento poco usado y conocido por los técnicos, pero de gran ayuda para medir caudales de líquidos o gases. Su uso resulta un gran aporte para realizar un trabajo más preciso.

Esta herramienta se utiliza, principalmente, para controlar el rendimiento de bombas y válvulas, para la medición de capilares en equipos de refrigeración, para calcular el consumo de combustible en calderas, dosificar aditivos y muchas aplicaciones más.

Los rotámetros, también conocidos como flujómetros, son instrumentos utilizados para medir caudales de líquidos y gases que trabajan con un salto de presión constante.

Se funcionamiento se basa en la medición del desplazamiento vertical de un elemento sensible, cuya posición de equilibrio depende del caudal circulante que conduce simultáneamente a un cambio en el área del orificio de pasaje del fluido. De esta manera, la diferencia de presiones que actúan sobre el elemento móvil permanece prácticamente constante.

La fuerza de gravedad
La fuerza que equilibra a un rotámetro la constituye la fuerza de gravedad que actúa sobre el elemento sensible, construido, por lo general, de forma cilíndrica con un disco en su extremo. El tubo contiene varios orificios laterales por donde circula fluido que induce una rotación alrededor de su eje.

 

.

 

 

 

 

 

 

 

 

A00003458

 

Fuerzas que actúan sobre el flotador
•   De origen aerodinámico o resistencia aerodinámica. Actúa hacia arriba
•   De Arquímedes o empuje hidrostático. Actúa hacia arriba
•   Gravitatoria o peso. Actúa hacia abajo En condiciones de estabilidad el flotador se mantiene a una altura constante y el equilibrio de fuerzas es tal que la resistencia aerodinámica y el empuje hidrostático equilibran al peso
Fuente: Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

Forma
Los rotámetros están hechos, en su mayoría, de un tubo de vidrio con un extremo angosto hacia abajo. En el interior del tubo se encuentra un flotador. Bajo la acción de la corriente de líquido o gas, dicho flotador se desplaza verticalmente para indicar sobre una escala graduada el caudal circulante.

La corriente fluida que se dirige de abajo hacia arriba a través del tubo cónico provoca la elevación del flotador hasta una altura en la que el área anular (entre las paredes del tubo y el cuerpo del flotador) adquiere una dimensión donde el flotador se equilibra y mantiene estable a una altura que corresponde a un determinado valor de caudal circulante.

A00003460

Características
Los tubos empleados pueden ser de vidrio o metálicos. Están equipados de tal forma que pueden intercambiarse los distintos tubos y flotadores, según lo requieran los caudales, sin necesidad de calibrar individualmente cada rotámetro.

El rotámetro se compone de un flotador que cambia su posición dentro de un tubo según la magnitud del flujoPrint

 

Los rotámetros de metal se ocupan para medir presiones altas, mientras que las presiones bajas se miden con los flujómetros de vidrio.

Los tubos metálicos son cónicos lisos y precisan de extensión por no tener lectura directa. Los de vidrio pueden tener nervios interiores para guiar el flotador. Aunque normalmente son lisos.

Todos los tubos tienen una conicidad que se expresa como la relación entre el diámetro interno del tubo en la escala máxima y el diámetro de la cabeza del flotador que normalmente es  de 1.2 a 1.35; asimismo, cuentan con una escala lineal graduada sobre la cual la posición del flotador indica el gasto o el caudal.

Respecto de los flotadores, estos pueden tener varios perfiles de construcción, y dependiendo de la forma que tengan será el campo de medida y la influencia de la viscosidad del fluido.

Mantenimiento

  • Se debe limpiar de manera frecuente, aunque no exista suciedad visible
  • Quitar los tapones
  • Lavar con detergente líquido y una brocha suave
  • Enjuagar con agua limpia
  • Secar sin dejar residuos de humedad
  • Reinstalar el flotador y colocar los tapones
  • Lubricar el empaque
  • Probar el medidor y calibrarlo

Fundamento: El funcionamiento de un rotámetro se basa en que el desplazamiento del émbolo es proporcional al empuje realizado, según el principio de Arquímedes (todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta un empuje vertical y hacia arriba al peso del líquido desalojado, y la altura desplazada será equivalente a un flujo determinado).

 

 

 

Hidrocarburos para refrigeración doméstica

Trabajar con refrigerantes inflamables requiere que el personal de servicio cuente con capacitación adecuada para manipularlos sin causar ningún accidente.

Nunca se debe encender el compresor en condiciones de vacío; podría generar daños en el motor

Los hidrocarburos (HC) se utilizan ampliamente en los artefactos de refrigeración modernos (sistemas domésticos operativos y comerciales pequeños de tubos capilares). En el futuro cercano, los CFC (particularmente aquellos utilizados en tareas de servicio) serán inaccesibles. En los nuevos procesos de producción de artefactos domésticos, el CFC-12 se reemplaza ampliamente por el HFC-134a y el HC-600a. Los HC cobrarán mayor importancia, ya que la mayoría de los gases fluorados contribuyen de manera considerable al calentamiento global.

Los refrigerantes a base de HC son inflamables si se mezclan con aire y se encienden, por ello sólo se deben utilizar en artefactos que cumplan con requisitos de seguridad reglamentados.

Para realizar el servicio y la reparación de sistemas que funcionan con HC, el personal de servicio debe contar con la capacitación adecuada para manipular refrigerantes inflamables. Esto implica el conocimiento de las herramientas, los componentes y las características del circuito de refrigeración, y las normas y precauciones de seguridad correspondientes al realizar servicios y reparaciones.

El refrigerante se debe almacenar y transportar en recipientes aprobados. Siempre que sea posible, en cilindros de aluminio de 450 g (en dos recipientes como máximo para el transporte en un vehículo de servicio). En general, los compresores que se sustituyan y contengan residuos de refrigerante (no sólo aquéllos que contengan HC) se deben sellar antes del transporte.

 

A00003407

Medidas de seguridad
El técnico de servicio deberá tener conocimiento de los peligros relacionados con los refrigerantes a base de HC

  • No debe existir riesgo de chispas cerca del área de trabajo
  • No fumar ni utilizar llamas u otras fuentes de calor. De esto se desprende que las soldaduras fuertes no son una opción para el sistema
  • Los artefactos eléctricos que se utilicen durante el servicio no deben producir chispas
  • Proporcionar una buena ventilación en el área de trabajo
  • No permitir el ingreso de flujo de refrigerante en aberturas de sótanos, ambientes bajos y sistemas de alcantarillado, ya que los HC son más pesados que el aire
  • Para la manipulación, el almacenamiento y el transporte de refrigerantes combustibles, se deben seguir las reglas de seguridad que se aplican en cada país

Proceso
Antes de abrir un circuito de refrigerante hermético es fundamental obtener primero impresiones visuales, sensibles y sonoras que puedan permitir directamente la identificación de fallas.

La primera evaluación del circuito del sistema involucra lo siguiente

  • Transferencia de calor del condensador
  • Temperatura del filtro secador
  • Nivel de ruido del compresor
  • Emisión de calor del compresor
  • Escarcha en el evaporador
  • Capacidad del compresor

Cuando existe escasez de refrigerante (fuga), la entrada de refrigerante del condensador permanece tibia y la salida fría.

Cuando existe hielo sobre el condensador o cuando la capacidad del condensador disminuye, la transferencia de calor es muy baja.

Ubicación de un refrigerador/congelador

  • Es muy importante que el refrigerador/congelador se ubique dejando suficiente espacio para la transferencia de calor (circulación del aire). Controlar que el condensador esté libre de polvo o suciedad, y que ningún elemento obstruya el área de ventilación
  • Se debe evitar la ubicación de refrigeradores cerca de otras fuentes de calor
  • Es necesario limpiar el condensador con frecuencia
  • Utilizar un termómetro común y un vaso de agua para mediciones de temperatura interna
  • El evaporador no debe tener hielo encima, pues esto reducirá la absorción del calor en el área refrigerada
  • Controlar que se forme suficiente hielo (escarcha)
  • La junta de la puerta del refrigerador debe permanecer perfectamente a tope con el cuerpo. Utilizar un secador de pelo para trabajar en puntos donde esto no suceda
  • Conectar el sensor del termómetro electrónico a la abrazadera de sujeción del sensor del termostato para medir las temperaturas de activación y desactivación
  • Verificar que los interruptores de iluminación se desactiven cuando se cierra la puerta
  • Ajustar el termostato de modo que supere levemente la posición intermedia del rango de ajuste de temperatura

A00003408

Si se activa el corte del termostato comparar las temperaturas de cierre/apertura con la información técnica del fabricante

 

Apertura de un circuito de refrigerante

Para garantizar que un sistema de refrigeración funcione en forma correcta y tenga una vida útil razonable, es fundamental limpiar las impurezas de éste, como la humedad, los gases extraños o la suciedad.

Es necesario tener en cuenta esto cuando se deban realizar reparaciones y tomar las precauciones necesarias. Antes de iniciar las reparaciones, en especial las que demanden la apertura de un circuito de refrigerante, asegurarse de que las demás fallas posibles se eliminaron y que se realizó un diagnóstico preciso del problema.

Si la primera evaluación y las primeras medidas indican que es necesario abrir el sistema hermético, se debe proceder de la siguiente manera:

  • Para conectar un indicador y obtener lecturas de presión/temperatura, colocar la pinza pinch-off conectada con la manguera de refrigerante en el tubo de proceso (tubo de carga) del compresor. Continuar con el análisis del circuito del sistema con el compresor en funcionamiento
  • Para eliminar el gas refrigerante colocar una pinza adicional directamente sobre la superficie del filtro secador (lado de alta presión)
  • La manguera (línea de ventilación) se debe sacar y exponer al “aire libre”, por ejemplo, a través de la abertura de una ventana
  • La línea de ventilación debe tener un diámetro interno de 10 mm o 3/8” como mínimo
  • Nunca encender el compresor en condiciones de vacío, esto podría generar riesgos de daños en el motor
  • Si el extremo de la manguera se hace pasar a través de una ventana, funcionará como una línea de ventilación para la eliminación de refrigerantes inflamables hacia un área exterior segura
  • Si el compresor no se debe reemplazar, el aceite se desgasificará en éste si se deja funcionar durante un minuto, aproximadamente

Nitrógeno
El sistema se puede soplar con nitrógeno, el cual purgará el sistema barriendo los residuos de refrigerante y proporcionar ventilación hacia la atmósfera

Luego de la purga, el regulador de presión del cilindro se deberá cerrar y la línea de ventilación del filtro secador se deberá desmontar:

  • Conectar la línea de ventilación a la salida de la bomba de vacío del puerto de escape
  • Conectar la manguera del puerto de succión de la bomba de vacío a la válvula del filtro secador
  • El sistema de refrigeración se encuentra listo para la primera evacuación, que se deberá realizar a una presión de aproximadamente 5mbar
  • La línea de ventilación debe tener un diámetro interno de 10 mm (3/8”) como mínimo
  • No debe existir sobrepresión apreciable en el puerto de escape de la bomba de vacío, ya que esto podría dañarla

Ventajas de los HC

  • Son naturales
  • No agotan la capa de ozono
  • No producen calentamiento global
  • Son más económicos
  • Se aplica menor cantidad (en peso) en los sistemas
  • Son compatibles con todos los lubricantes comerciales
  • No requieren retrofit en los sistemas
  • Sólo se requiere realizar drop in para su aplicación
  • Disminuyen las presiones en los sistemas
  • Mejoran las temperaturas de trabajo
  • Disminuyen el consumo energético
  • Disminuyen el costo de mantenimiento
  • Aumentan la vida útil de los sistemas
  • Contienen aditivo antifricción
  • Tienen alta estabilidad térmica y química

Desventajas

  • Requieren personal instruido en sistemas de alta capacidad
  • Se requieren sistemas de control y protección especializados

Fuente: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible

Aviso importante

  • Por motivos de seguridad no se debe exceder un límite práctico de 8 g/m3 de refrigerante a base de hidrocarburos en un espacio o ambiente cerrado. Los HC son más pesados que el aire, por lo cual la concentración (si el refrigerante queda expuesto) siempre será mayor al nivel de piso
  • No liberar el refrigerante cerca de sótanos, canalizaciones, etcétera. El ambiente/área de trabajo siempre debe contar con suficiente ventilación
  • Para evitar situaciones peligrosas se debe evitar la aplicación de llamas. El mejor método posible de servicio y reparación de artefactos domésticos involucra la utilización de conexiones y uniones, por ejemplo, entre otras medidas

Para instalar con seguridad un circuito de refrigeración doméstico que emplee HC, se deben cumplir puntos específicos. De esto depende su correcto desempeño.

Durante el proceso de verificación del sistema será necesario registrar temperatura y presión.

El proceso de soplado
Abrir la válvula del regulador de presión del tanque de nitrógeno y hacer que éste purgue el arreglo completo del sistema de refrigeración, pinza pinch-off, bomba de vacío y línea de ventilación a menos 1 bar (baja presión). Regular la presión de funcionamiento con válvula de reducción y ecualizar la presión del sistema.

.

A00003462

Para realizar correctamente la instalación del circuito de refrigeración se debe contar con las herramientas necesarias

 

Extracción del filtro secador / prueba de capacidad del compresor
Corte del tubo capilar
Luego de realizar el soplado de todo el circuito de refrigerante, desconectar la bomba de vacío y la línea de ventilación. Cortar el tubo capilar a la salida del filtro secador (a aproximadamente 3 cm de éste) y evitar la formación de rebabas y deformaciones en el tubo capilar

Corte del filtro secador
Cortar el filtro secador con un cortador de tubos si se cuenta con suficiente tubo (acero) del condensador. Esto permite eliminar la humedad y los residuos adheridos en el filtro secado

Ajuste para una prueba de capacidad
Si se presume que la capacidad de un compresor hermético es reducida, realizar una prueba de capacidad

Verificación del evaporador y el condensador
Conectar nitrógeno seco (N2) a la válvula del tubo de proceso. El regulador de presión del cilindro de suministro de Nitrógeno tiene un ajuste máximo de 10 bar.

El flujo de nitrógeno ingresa en el sistema y circula por el tubo de proceso, el compresor, el evaporador con el tubo capilar conectado y el condensador.

El nitrógeno se descargará en el extremo abierto del condensador (previamente conectado a la entrada del filtro secador) y en el extremo abierto del tubo capilar. Sostener un trapo en ambos extremos, ya que el lubricante restante del compresor puede salir junto con el nitrógeno.

Planificar el trabajo de reparación a fin de que el sistema de refrigeración y las piezas nuevas no permanezcan abiertos durante más de 15 minutos.

  • Montar los equipos especiales necesarios para las reparaciones, así como las piezas de repuesto necesarias
  • Montar un filtro de servicio que sea más grande que el utilizado originalmente y, si es posible, que se cuente con una conexión de tubo de proceso adicional. El filtro secador debe permanecer herméticamente sellado hasta su montaje

El sistema de refrigeración se debe preparar para el montaje a través de un sistema de unión de tubos con prensado de conexiones

Fugas
Conectar el acoplador rápido al circuito de refrigerante preparado en el lado de alta y baja presión mediante el acoplador de servicio. Conectar el manómetro múltiple de cuatro válvulas al sistema y también el cilindro de nitrógeno al puerto central del juego de manómetro múltiple. Presurizar el sistema con nitrógeno seco, al transferir el gas desde el lado de alta y baja presión hasta el valor de presión del sistema (10 bar como máximo).

Prueba
1. Sostener la presión con las válvulas cercanas y verificar la presión mediante el uso de un indicador. En el caso de las fugas muy pequeñas, una prueba de presión puede demorar hasta 24 horas. Las disminuciones de presión indican fugas
2. Con agua jabonosa y un cepillo, distribuir el líquido sobre todas las uniones mientras se verifica si se generan burbujas. Las burbujas indican fugas

Devolver todas las tuberías cuidadosamente a sus posiciones correctas. Si el sistema se identifica como libre de fugas, será necesario eliminar el nitrógeno hacia la atmósfera

Evacuación y carga del sistema
Para mantener los gases no condensables y la humedad del sistema reducidos al mínimo, es necesario evacuarlo a un valor de vacío lo más bajo posible antes de realizar la carga (0.5 mbar 50 Pa, 375 micrones). Verificar con un indicador de vacío.

Tiempo de evacuación requerido
1. Para una evacuación de un lado, únicamente en el tubo de proceso del compresor, el tiempo mínimo requerido es de 30 minutos
2. Para evacuaciones en ambos lados, en el tubo de proceso del compresor y del filtro secador, el tiempo mínimo requerido es de 15 minutos

Verificar la estabilidad del vacío con el cierre de la válvula de la bomba de vacío. Si la aguja indicadora presenta una caída apreciable, es posible que existan pérdidas en el sistema o que las conexiones de mangueras no se hayan colocado correctamente.

Conectar el acoplador rápido al circuito de refrigerante preparado en el lado de alta y baja presión mediante el acoplador de servicio. Cuando se haya obtenido un vacío estable, cerrar la válvula del indicador de vacío e iniciar la carga.

Proceso de carga
1. Cargar 1/3 del total de la carga gaseosa del sistema refrigerado
2. Activar el compresor
3. Agregar la cantidad restante de la carga lentamente al sistema
4. Observar el indicador y verificar las condiciones de funcionamiento del sistema

Selladura del sistema
1. Estrangular el o los tubos de proceso con la pinza dos veces. Una estrangulación deberá hacerse a 90º y otra a 45º, respecto de la tubería de proceso
3. Retirar la pieza de estrangulación
4. Sellar los tubos de proceso con un dispositivo obturador

Verificación del sistema y prueba final de fugas
Luego del proceso de carga se debe verificar el ajuste y el funcionamiento de los dispositivos de control. El sistema debe hacerse funcionar hasta que se puedan observar suficientes condiciones del sistema.

Mientras tanto, se deben registrar los valores de temperatura y presión. Luego de la desconexión de los indicadores y las mangueras, se tiene que realizar una prueba final de fugas. Utilizar una vez más agua jabonosa o un detector electrónico de fugas.

Puntos de verificación comunes

  • Tuercas abocinadas
  • Válvula de servicio
  • Unión fuerte en la soldadura
  • Doblamientos de extremo del evaporador putrefactos
  • Tubos que se rozan
  • Accesorios unidos con soldadura fuerte de material ferroso rajados

 

Condensadores evaporativos anticorrosión

Condensadores evaporativos anticorrosión

La corrosión y pasivación son elementos recurrentes en los sistemas de refrigeración que causan problemas de desempeño, eficiencia y reducción de la vida útil de los equipos. El uso de componentes con características específicas que logren resistir la acción del agua y de los elementos minerales que contiene permite alargar la durabilidad del equipo y ofrecer un desempeño operacional óptimo.

Para evitar la corrosión debe desarrollarse un  diseño completo de acero inoxidable que se encargue de la calidad del agua, la pasivación y la corrosión.

.

A00075483Demanda. Los sistemas de enfriamiento representan el mayor consumo de agua

Brasil es una de las principales economías de América Latina y una de sus actividades más importantes es la producción y exportación de alimentos. Las grandes plantas instaladas en el país para el procesamiento de productos cárnicos y frutas requieren grandes capacidades de refrigeración. Es por esto que la industria brasileña de refrigeración industrial está acostumbrada a atender grandes capacidades de refrigeración con salas de máquinas gigantes, que generalmente trabajan con amoniaco como refrigerante.

Por otro lado, las altas temperaturas ambientales presentes en las zonas Centro y Norte de Brasil obligan a que se utilicen condensadores evaporativos en sus instalaciones, con el objetivo de incrementar la eficiencia global del sistema mediante la disminución de las presiones de condensación.

Cuando se habla del gigante de Sudamérica, no es posible olvidar que Brasil cuenta con más de 8 mil kilómetros de línea costera y una calidad de agua poco constante, lo que representa desafiantes factores para los condensadores evaporativos de acero galvanizado. Tales retos tienen como consecuencia costos de mantenimiento elevados y una corta vida útil de los equipos de refrigeración.

Con este panorama en mente, la industria brasileña de la refrigeración ha asumido el desafío de diseñar un condensador evaporativo que pueda ofrecer el mejor desempeño bajo estas condiciones adversas, las que, sin duda, son las menos favorables para este tipo de equipamiento.

Retos
En la actualidad, la disponibilidad de agua para las labores de cualquier índole se ha convertido en un problema mundial recurrente. Existen diferentes factores que pueden contribuir a originar condiciones extremas en cada localidad; por ejemplo, el clima, las variaciones estacionales, las sequías y las inundaciones.

El sector industrial de la refrigeración es uno de los mayores consumidores de agua, seguido tan sólo por las actividades de la agricultura. Dentro de esta industria, el mayor consumidor de agua es el enfriamiento para sistemas de refrigeración y aire acondicionado. Entre los principales desafíos de esta industria se encuentra mejorar la calidad del agua, optimizar los niveles de efluentes, acatar las restricciones del uso de agua e implementar los tratamientos químicos en sitio que requiere el líquido.

A00075484Inocuidad. El acero inoxidable pasivado ofrece mayor tiempo de vida que el acero negro

Pasivación y corrosión
En tanto que las plantas intentan minimizar el volumen de agua utilizado para los procesos de enfriamiento, suavizar el agua se ha convertido en una práctica usual, puesto que permite que el sistema corra a mayores ciclos de concentración. Todos estos factores han contribuido al incremento en la oxidación de los materiales de los sistemas de enfriamiento con componentes galvanizados, por efecto de los elementos contenidos en el agua.

Los productos de acero galvanizado requieren pasivación al inicio y, de manera periódica, durante la vida operacional del equipo. Si la pasivación no se lleva a cabo, el recubrimiento galvanizado perdería su capa protectora de pasivación y desarrollaría oxidación.

Solución
La solución para el problema de la corrosión ha sido el desarrollo de un diseño completo de acero inoxidable que puede hacerse cargo de la calidad del agua, la pasivación y la corrosión. La sólida construcción de estos nuevos condensadores evaporativos permite un tiempo de vida de más de 20 años y un nivel de fugas de cero por ciento en la bandeja recolectora de agua, gracias al diseño completamente soldado de acero inoxidable.

Por otra parte, el mantenimiento de este modelo es sumamente sencillo debido a que no es necesario cambiar correas, poleas  o engrasar rodamientos, ya que los ventiladores de transmisión directa vienen de manera estándar. En cuanto al montaje y la instalación, la construcción de este sistema se realiza para ser montada en dos secciones: una superior y otra inferior, lo que facilita la labor.

Vida útil del producto
El acero inoxidable pasivado ofrece un tiempo de vida del producto, cuando menos, dos veces mayor que el de un equipo fabricado con acero negro galvanizado en grado G235. El serpentín, fabricado de acuerdo con la norma ASME, se manufactura con materiales clasificados ANSI. Los ventiladores de alta eficiencia se han diseñado para tener una vida útil de más de 10 años, lo que le añade mayor durabilidad. Asimismo, todas las uniones de la bandeja se sueldan a la perfección para asegurar su estabilidad y una garantía total contra fugas.

A00075485Beneficio. Los equipos a base de acero inoxidable pasivado suprimen las rutinas de pasivación en el bloque de condensación

Reducción de costos de mantenimiento
Con la utilización de equipos fabricados a base de acero inoxidable pasivado, no es necesario realizar rutinas de pasivación en el bloque de condensación, ya que la pasivación en el acero inoxidable se presenta automáticamente. Por este motivo se reduce el trabajo, los requerimientos de tratamiento de agua y el impacto negativo sobre el medioambiente. La operación en ciclos altos de concentración reduce la purga de agua, el agua de reposición y los tratamientos químicos. Otro factor importante es que los ventiladores de transmisión directa ayudan a eliminar requerimientos de mantenimiento; entre ellos, la lubricación de los rodamientos, el alineamiento o el reemplazo de correas.

Costos operacionales
Con los ventiladores de transmisión directa, el nuevo desarrollo de estos condensadores evaporativos permite obtener ahorros de energía por medio de tres elementos: los ventiladores de transmisión directa no incurren en pérdidas de energía, comunes en los sistemas de transmisión de correa y poleas; los ventiladores electrónicamente conmutados (EC) pueden operan a velocidades reducidas, sin disminuir la eficiencia del motor y sin un convertidor de frecuencia; finalmente, el acero inoxidable es poco propenso a la incrustación, lo que le otorga un funcionamiento confiable, con menos penalización a lo largo de la operación del equipo.

Sus atributos convierten a este equipo en un éxito para condiciones de operación a altas temperaturas y concentraciones elevadas de humedad

A00075486Practicidad. Un único sistema de conexión facilita el ensamble en sitio y elimina la necesidad de materiales selladores y trabajos relacionados

Costos de instalación
Este novedoso diseño de condensador evaporativo pesa 50 por ciento menos que el equivalente en acero galvanizado, lo que requiere menor estructura de soporte y una grúa menor para llevar a cabo los procesos de montaje y de ensamblado. Además, las partes superior e inferior utilizan un sistema de conexión único para realizar el ensamble en sitio, lo que elimina el uso de cinta selladora, remaches, cabestrantes de cadena y trabajos relacionados con el ensamble. Asimismo, los ventiladores de transmisión directa están cableados (potencia y control) a una caja de bornes común, lo que elimina el cableado en sitio. Otro beneficio extra es el controlador, el cual se cablea en fábrica y se conecta a todos los ventiladores de transmisión directa de tipo EC para controlar la velocidad y el control del punto de operación, lo que elimina el material y el trabajo relacionado con el controlador de frecuencia variable.

Todos estos atributos convierten a este equipo en un éxito para las condiciones de operación del mercado brasileño, lo que permite asegurar su rápida incorporación en otros mercados, en donde las aplicaciones evaporativas sean necesarias para aumentar la eficiencia de los sistemas de refrigeración.

Con información de Güntner
———————————————————————————————————————————————–

Pasivación
La pasivación es la formación de una película relativamente inerte sobre la superficie de un material (frecuentemente un metal) que lo enmascara en contra de la acción de agentes externos. Aunque la reacción entre el metal y el agente externo sea termodinámicamente factible a nivel macroscópico, la capa o película pasivante impide que estos puedan interactuar, de modo que la reacción química o electroquímica se reduce o no ocurre.

La pasivación no debe confundirse con la inmunidad, en la cual el metal base es por sí mismo resistente a la acción de los medios corrosivos; por ejemplo, el oro y el platino, que no se oxidan fácilmente.

En muchos casos, la formación de esta película pasivante es espontánea cuando el metal entra en contacto con el agente externo. Un ejemplo clásico es el aluminio. Cuando una superficie de este metal entra en contacto con el aire ambiente, la parte más externa del objeto se oxida de manera espontánea para formar una capa transparente e impermeable de alúmina (Al2O3) tipo cerámica, muy congruente y adherente. Por esta razón, aunque el aluminio es muy reactivo termodinámicamente, la capa pasivante lo protege de manera muy efectiva en contra de la corrosión a condiciones ordinarias. Para lograr la corrosión de este metal se requieren ácidos minerales o un determinado sobrepotencial electroquímico.

Otro caso típico es el acero inoxidable. Como resultado de sus contenidos de cromo, esta aleación forma naturalmente una capa de óxido de algunos Angstrom de espesor, de modo que queda protegido contra muchos agentes corrosivos.

La formación de una película pasivante no se limita a la oxidación de un metal base. Existen casos donde la película pasivante se forma por reducción. En este caso puede ser producto de la reducción electroquímica de algún óxido o sulfuro; por ejemplo, se ha intentado la electrorrefinación directa de matas de cobre (sulfuro de cobre), sin pasar por la etapa de convertidor metalúrgico. Sin embargo, la reducción del sulfuro forma una película pasivante de azufre elemental que entorpece el proceso, por lo que esta alternativa aún se encuentra en investigación.

Purificación del aire con plantas de ornato

Purificación del aire con plantas de ornato

Las plantas de interior ayudan a limpiar el aire en cualquier espacio cerrado al reducir la concentración de tóxicos o gases presentes en el ambiente, generados por la respiración de los usuarios, el uso de equipos de cómputo, entre otros elementos, lo que resulta positivo para combatir el síndrome del edificio enfermo.

Principales fuentes de contaminación del aire: Fábricas o instalaciones industriales, Centrales termoeléctricas, Vehículos con motor de combustión interna.

 

A00015217La calidad del aire es la indicación de qué tan libre se encuentra el aire de contaminantes y, por tanto, qué tan apto es para ser respirado. Actualmente, los controles y la reglamentación se han incrementado, y la calidad de los combustibles también ha mejorado; sin embargo, el tránsito vehicular ha aumentado exponencialmente, transformándose en una de las principales fuentes de contaminación en las urbes.

Para vigilar la calidad del aire, por cada sustancia contaminante se ha reglamentado la cantidad máxima que puede ser descargada en las emisiones aéreas. Los valores máximos son fijados generalmente por la autoridad nacional que se ocupa del medioambiente. Las normativas pueden ser válidas para todo el territorio nacional o para algunas regiones en particular por sus características específicas.

Las variedades de empresas productoras que contribuyen a las emisiones de contaminantes tienen la responsabilidad de cumplir con las normativas prescritas. Es responsabilidad de las empresas obtener los respectivos permisos de funcionamiento que validen que sus procesos cuentan con un adecuado control de contaminantes.

La normatividad ambiental nacional establece en quién recae la responsabilidad del monitoreo de la calidad del aire interior y de los diversos parámetros; por ejemplo, las plantas industriales que producen emisiones atmosféricas particularmente peligrosas pueden enfrentar restricciones en relación con su localización. En lo que respecta a las usinas térmicas, la legislación generalmente tiene dos aspectos: limitar la emisión de sustancias contaminantes y limitar el uso de agua. Estos dos objetivos son alcanzados con reglamentaciones complementarias, que se refieren en particular a usinas termoeléctricas con plantas destinadas a la calefacción.

Los vehículos con motores de combustión interna son los principales responsables de la contaminación del aire en las zonas urbanas. Las normativas que hacen referencia a este tipo de contaminación se dividen generalmente en dos grupos: medidas de emergencia, que comprenden los límites para establecer situaciones de alerta y de emergencia, que pueden, incluso, imponer la restricción parcial o total de la circulación; y medidas preventivas, que pueden definir las características de los modelos de vehículos circulantes y los parámetros individuales de las emisiones.

La creciente masa de anhídrido carbónico descargada hacia la atmósfera ha acentuado el efecto invernadero, que en conjunto con el agujero en la capa de ozono tiene efectos directos importantes sobre todas las formas de vida en el planeta. Aunado a esto, la cantidad de dióxido de carbono en interiores es capaz de superar la carga de oxígeno disponible para realizar la respiración celular, mientras que la carga de elementos tóxicos volátiles contamina el aire que respiramos. Una solución rápida y efectiva a este dilema es la colocación de algunas especies de plantas.

Desde los materiales de construcción, pasando por los disolventes usados en la mayoría de pinturas y barnices convencionales, los productos de limpieza, sin olvidar alfombras y tapicerías sintéticas, hasta el hermetismo de muchos interiores y la falta de hábito de ventilación natural, la contaminación del aire interior ha generado el fenómeno conocido como “síndrome del edificio enfermo”, un conjunto de síntomas que pueden aparecer al pasar mucho tiempo en lugares con dichas condiciones.

El formaldehído está presente en diversas resinas y se usa para tratar muchos productos de consumo, incluso bolsas de basura, toallas de papel, pañuelos, telas, ropa antiarrugas, alfombras, adhesivos, etcétera. Cabe mencionar que el formaldehído, el benceno, el tricloroetileno, el xileno, entre otros compuestos orgánicos volátiles tóxicos, son absorbidos por las hojas de algunas plantas, en mayor cantidad, cuanto mayor sea la superficie de intercambio del follaje. Las especies que absorben importantes cantidades de esta sustancia química son el Palo de Brasil, el Ficus, la Hiedragalvia, la Palmera de Salón, la Galatea, la Garra de León, entre otras.

Se ha demostrado que las sustancias orgánicas volátiles pueden aportar cantidades importantes de nutrientes a la rizósfera (microorganismos simbiontes asociados con las raíces de todas las plantas). En definitiva, las plantas representan un eslabón sumamente importantr entre el aire y el suelo al realizar la extraordinaria labor de descontaminar el aire.

El investigador Kamal Meattle, del Instituto de Investigación Tecnológica de India, menciona que contar con tres plantas por persona en un ambiente interior es más que suficiente para reducir enfermedades bronco-respiratorias, dermatológicas y neurológicas. Esta afirmación se ve reforzada por los estudios del doctor Bill Wolverton, autor del libro Plantas amigas del interior.

Existe una iniciativa en México, liderada por Rodolfo Rodríguez, la cual pretende crear una red de arrendamiento que promueva la renta de plantas para mejorar la calidad del aire en espacios cerrados interiores, con todos los beneficios sobre la salud que brindan para la purificación de los espacios interiores.

Regresar a las plantas en maceta dentro de la casa u oficina, e incluso invertir en las nuevas tecnologías con algunos metros cuadrados de muro verde, parece cada vez más una alternativa viable para mejorar los ambientes artificiales. Se mencionaron los beneficios sobre la salud al intercambiar CO2 por O2 y toda la productividad que una mejor oxigenación puede generar en un ambiente laboral, además de la eliminación de residuos tóxicos.

Plantas recomendadas para limpiar el aire en interiores
A00015219Ficus (Ficus robusta)
Origen: India
Cuidados: muy pocos; no tolera el exceso de agua. Es una de las plantas de interior más habituales porque tolera condiciones de luz tenue y temperaturas frías, además de presentar gran resistencia ante las plagas
Sobrevive con menos luz que la mayoría de plantas de su tamaño
Ambiente: temperatura de entre 16 y 27 °C, y en penumbra son sus condiciones óptimas
Sustancias que elimina: especialmente eficaz en la eliminación de formaldehído (a un ritmo de 12 μg/h)

A00015221Palo de Brasil (Dracaenamarginata, Dracaenaderemensis y Dracaenafragans)
Origen: Islas Canarias, África, Asia y Madagascar
Cuidados: pocos; necesita humedad y luz indirecta
Ambiente: cálido y húmedo, entre 16 y 24 °C, y en sombra
Sustancias que elimina:
Dracaenaderemensis: tricloroetileno y benceno
Dracaenamarginata: xileno y tricloroetileno
Dracaenafragans: formaldehído

A00015218Hiedra Galvia (Hederahelix)
Origen: Asia, Europa y África del Norte
Cuidados: necesita mucha luz y riego moderado; pero le afectan las altas temperaturas
Ambiente: entre 10 y 21 °C
Sustancias que elimina: 12 μg/h de formaldehído, tricloroetileno y benceno; filtra hasta 90 % del benceno de una habitación cerrada
Se recomienda colocar en oficinas, junto a equipos plásticos y de cómputo

A00015220Cuna de Moisés (Spathiphyllumsp)
Origen: Colombia y Venezuela
Cuidados: humedad alta
Ambiente: entre 13 y 24 °C
Sustancias que elimina: 8 μg/h de xileno y tolueno, y 10 μg/h de formaldehído; también es eficaz en la eliminación de alcoholes, acetona, tricloroetileno y benceno

A00015222Teléfono (Epipremnumaureum)
Origen: Islas Salomón
Cuidados: es la planta más fácil de cultivar de todas las de interior. Tolera la amplia variedad de condiciones ambientales del hogar y la oficina
Ambiente: húmedo y claro, con temperatura de entre 18 y 24 °C
Sustancias que elimina: Formaldehído

Sistemas contaminados SALUD EN RIESGO

Sistemas contaminados SALUD EN RIESGO

El funcionamiento correcto de los sistemas HVACR no concluye tras el diseño y la instalación de los componentes. Mantenerlos en condiciones óptimas incide en el consumo de energía y en la calidad del aire interior.

El consumo eléctrico que demandan los equipos de climatización durante los meses de verano puede aumentar al doble o incluso más si se encuentran sucios o en mal estado.

 

A00000154En los sistemas HVACR, los serpentines se encuentran entre los elementos de mayor importancia, debido a que están presentes en la mayoría de las actividades de la vida diaria. Las labores productivas se desarrollan cerca de ellos de forma directa o indirecta, y son elementos básicos en el ciclo de refrigeración. En sólo 200 años, los sistemas de refrigeración y aire acondicionado se han vuelto indispensables para la mayoría de las actividades industriales: para la preservación, elaboración y venta de alimentos; como parte de procesos de manufactura; en la industria médica; para el acondicionamiento de aire en comercios, residencias y salas de diversión; en el transporte de personas e insumos por tierra, mar y aire, y hasta en los vuelos espaciales.

Si no fuera por el aire acondicionado y la refrigeración, muchas ciudades de México, en especial las del Norte y las turísticas, no habrían logrado su actual desarrollo. En algunas partes del mundo, contar con sistemas de acondicionamiento de aire o calefacción se ha vuelto una necesidad. La comodidad y la productividad dependen de ellos, y ellos, a su vez, dependen del suministro de energía eléctrica. Pero la generación de electricidad se realiza sobre todo mediante fuentes no renovables, lo que se ha vuelto un tema de preocupación global.

En muchos estados de la República Mexicana, el aire acondicionado es responsable de picos de energía durante el verano. Además, según diversos estudios, su demanda energética es la más alta de todos los sistemas instalados en cualquier lugar.

El consumo eléctrico representa un porcentaje importante de los gastos fijos de comercios, oficinas e instituciones que operan la mayor parte del año por lo menos ocho horas diarias. Para los usuarios residenciales, a pesar de tratarse de un uso estacional, también es un gasto importante; por ejemplo, en Monterrey, donde la mayoría de las casas de nivel medio cuentan con uno o dos minisplit, si por lo regular la factura de electricidad asciende a alrededor de 400 pesos mensuales, durante los meses de calor –entre mayo y agosto– puede incrementarse hasta 800 pesos por cada tonelada de equipo instalado. Esta cantidad varía según el tipo de unidad, su antigüedad, ubicación y frecuencia de uso.

La electricidad ocupa el tercer lugar en el consumo final de energía en México y, según la Comisión Reguladora de Energía, en su reporte de enero de 2013, el 88 por ciento de los usuarios son del sector doméstico, aunque sólo consumen 26 por ciento de la electricidad total producida; a diferencia de los sectores comercial e industrial, que abarcan el 11 por ciento de usuarios y consumen 66 por ciento de la energía producida.

Los equipos de refrigeración son indispensables en gran variedad de industrias: en el proceso y conservación de carnes, frutas, verduras y lácteos; en el proceso de elaboración de alimentos y su posterior transporte y almacenaje; en las industrias farmacéutica, textil, del papel, del plástico, química, etcétera. En todas ellas, el consumo de energía eléctrica forma parte significativa de los costos de producción.

Además del costo que implica para los usuarios el consumo eléctrico de los equipos de aire acondicionado, existe la preocupación por el medio ambiente, ya que 75 por ciento de la electricidad se genera a partir de combustibles fósiles consumidos por plantas termoeléctricas, que emplean gas natural, combustóleo y carbón para su funcionamiento, recursos que pueden agotarse en la naturaleza.

Ahora bien, uno de los elementos que pueden incidir de manera considerable en el consumo eléctrico de los equipos de aire acondicionado son los serpentines, pues si no se lleva a cabo un correcto mantenimiento y se encuentran sucios, su desempeño original se verá afectado y requerirá consumos adicionales para cumplir con las demandas requeridas. Los serpentines saturados de contaminación, polvos y partículas, especialmente en el evaporador, elevan la caída de presión del sistema; además, provocan que disminuya el flujo de aire que pasa por las aletas y que el intercambio de calor sea deficiente. Para compensarlo, los abanicos trabajan más; y si el gas refrigerante no alcanza a cambiar de estado, puede llegar de forma líquida al compresor y afectar a los demás componentes del sistema.

Permanente. La limpieza y el reemplazo de filtros, así como en los serpentines, debe realizarse periódicamente para mantener su eficacia.
A00000149
En julio del 2005, se realizaron pruebas con metodología específica para comprobar si realmente la limpieza de serpentines ahorraba energía y dinero, y mejoraba otros aspectos relacionados con la eficiencia de los equipos.
Se usó como modelo un edificio de Nueva York de 34 pisos, que contaba con cuatro manejadoras de 30 años de antigüedad, de 250, 123, 121 y 81 toneladas de refrigeración, respectivamente, que acondicionaban 111 mil 500 m2 de espacios interiores; dos de ellas serían reemplazadas por unidades nuevas.
Se monitorearon 54 puntos críticos, como los diferenciales de presión, humedad, temperatura, velocidad del aire, entre otros, durante varios días, antes y después de la sustitución de los equipos.
El resultado fue que con sólo reponer una manejadora podrían ahorrarse hasta 40 mil dólares el primer año, al aumentar la capacidad de enfriamiento de 19 a 22 toneladas; también, que se incrementaría la eficiencia térmica del serpentín de enfriamiento 25 por ciento respecto de su habilidad para transferir energía a sus cargas sensibles, y 10 por ciento respecto de las cargas latentes. Al mismo tiempo, bajaría el consumo de energía al disminuir la carga de chillers, bombas y torres de enfriamiento; se gastaría también menos en químicos y por sustitución de piezas.

La sustitución o limpieza de filtros, junto con la de los serpentines, es una tarea indispensable de cualquier mantenimiento. Un serpentín sucio propicia que menor cantidad de aire pase a través de las aletas e incrementa la caída de presión. Realizar el mantenimiento de forma regular mantiene los equipos de aire acondicionado funcionando eficientemente bajo sus condiciones de diseño. El mantenimiento ahorra dinero al extender la vida útil de la unidad y evitar que se eleve el recibo de energía eléctrica.

Según un estudio auspiciado por la Universidad de California, la reducción en el flujo de aire causada por la contaminación de un serpentín disminuye la capacidad del sistema de climatización por lo menos en 5 por ciento y llega a reducir la vida útil del serpentín del evaporador a 7.5 años, cuando se espera que su duración  alcance, cuando menos, 15.

Evitar la contaminación por microorganismos es especialmente importante cuando los sistemas se ubican en recintos dedicados al cuidado de la salud, al procesamiento de alimentos y donde confluye una gran cantidad de personas

Prevención de la contaminación
Uno de los elementos que mayor atención requieren desde hace tiempo es la calidad del aire interior de los espacios. Esto se debe a que la productividad del personal y su salud están estrechamente relacionadas con este elemento, pues el aire viciado ha probado ser un agente importante en la transmisión de enfermedades respiratorias, fatiga crónica, dolores de cabeza y, en última instancia, el Síndrome del Edificio Enfermo.

Junto con los filtros, los serpentines limpios contribuyen significativamente a mantener la calidad del aire interior (IAQ) en óptimas condiciones. Si se lleva a cabo el mantenimiento de forma regular, los sistemas funcionan en sus condiciones de diseño, se alarga su vida útil, permanecen limpios y no esparcen hongos, bacterias y virus al ambiente, los cuales pueden desprenderse del biofilm adherido a serpentines, ductos y tuberías.

A00000150Consecuencias. Los sistemas sucios disminuyen la calidad del aire interior, ocasionando afectaciones en la salud y falta de productividad

Evitar la contaminación por microorganismos es especialmente importante cuando los sistemas se ubican en recintos dedicados al cuidado de la salud, al procesamiento de alimentos y donde confluye una gran cantidad de personas, dadas que puede empeorar el estado de pacientes vulnerables, afectar a las personas que entren en contacto con alimentos contaminados u originar brotes epidémicos; pero, en general, debe mantenerse bajo control, sin importar las actividades del recinto donde se encuentren ubicados.

Las actividades de limpieza cotidiana, como barrer, limpiar el polvo con trapeadores o paños secos, o sacudir la ropa, también deben considerarse en el diseño y buen funcionamiento de los sistemas de aire acondicionado y refrigeración, ya que pueden crear partículas en aerosol que contengan microorganismos. Al realizar dichas labores, el aire transporta las partículas y se recirculan a través de los serpentines, con lo que gran parte de ellas queda atrapada en las aletas. El mantenimiento periódico evita que la acumulación de estas partículas alcance niveles indeseables y disminuya la eficacia de los equipos. Además, como se ha mencionado, la suciedad acumulada en los serpentines evaporadores los convierte en el nido ideal para los contaminantes biológicos y en fuente de muchos de los problemas que afectan la calidad del aire interior.

Por otro lado, cuando la humedad de un serpentín es elevada y no se lleva a cabo una limpieza periódica, se propician las condiciones ideales para la formación del biofilm que, al crecer y atraer más suciedad, bacterias y sedimento, tiene efectos nocivos sobre los evaporadores.

El primer efecto que se observa en un sistema que requiere limpieza es que las capas de suciedad acumulada no permiten que pase la cantidad suficiente de aire. Esto provoca que baje la capacidad del sistema para enfriar aire. Como consecuencia, el compresor trata de compensarlo trabajando por más tiempo y consumiendo más energía eléctrica.

En segunda instancia, se presenta la formación de biofilm. El biofilm o biocapa se origina cuando microorganismos se adhieren a las superficies húmedas de los equipos y excretan una sustancia pegajosa. Cualquier superficie metálica o plástica, debajo y arriba de la tierra, en materiales naturales, en plantas y hasta en el cuerpo humano; por ejemplo, sobre los dientes, son propicias para su reproducción. Cuando dichos microorganismos encuentran una combinación de humedad y nutrientes en una superficie comienzan a crecer.

La biocapa puede estar formada por una o varias especies de bacterias, aunque comúnmente la forman hongos, levaduras, moho, protozoos, suciedad, polvo y óxidos. Estas bacterias se mantienen unidas por cadenas de moléculas de azúcar, llamadas sustancias poliméricas extracelulares (EPS, por sus siglas en inglés). Las células producen EPS y estas ligas las mantienen unidas, haciendo un complejo tridimensional que puede llegar a tener un espesor de varios centímetros, dependiendo de las condiciones ambientales.

A00000151Corolario. La calidad de los alimentos depende en gran medida del buen funcionamiento de los equipos de refrigeración empleados en la industria

Ciclo de vida de la biocapa
1. La bacteria flota en el aire; cae o choca contra la superficie; empieza a producir sustancias EPS, se adhiere y forma colonias
2. La producción de EPS permite que se desarrolle una comunidad tridimensional; en cuestión de horas se nota una capa, tan gruesa como el ambiente lo permita
3. Se desprenden partes pequeñas o grandes de células; empieza la dispersión de microorganismos arrastrados por las corrientes de aire, que, a su vez, formarán otras comunidades de biofilm

El biofilm es capaz de provocar corrosión al adherirse a la superficie del serpentín y de las aletas, pues se alimenta de las sales del metal que las compone y las corroe. Además, se ha dado especial atención al estudio de la formación de las biocapas en los últimos años porque se ha notado su impacto en la industria y en la salud humana. La presencia de las biocapas genera costos de billones de dólares cada año por pérdidas de energía, daño a equipos, contaminación de productos e infecciones medicas; sin embargo, también se ha descubierto que tienen gran potencial para reconvertir deshechos, filtrar aguas y como barreras de protección en suelos. Su complejidad requiere estudios multidisciplinarios y cada día se conoce más sobre ella.

El tercer efecto observable por la contaminación de los serpentines es la reducción en la transferencia de calor al “aislar” al serpentín del paso del aire. Cuando esto sucede, las aletas y la tubería recubiertas no reducirán su temperatura de manera adecuada. Además, la calidad del aire interior se verá afectada, pues el aire emitido estará acompañado de malos olores y microorganismos.

Estos efectos, principalmente, han convertido a la contaminación microbiana en equipos de refrigeración de áreas alimenticias, así como en equipos de aire acondicionado en hospitales, en una preocupación importante para dueños, contratistas y usuarios, puesto que se ha comprobado que el aire es un vehículo sumamente propicio para el arrastre de partículas físicas, químicas y biológicas, que ocasionan desde problemas de salud hasta el retiro de productos.

Por ello, mantener los sistemas en condiciones de higiene adecuadas es una actividad altamente redituable para cualquier industria actual. No sólo permite que las actividades se desarrollen sin complicaciones, sino que garantizan la integridad de los productos, evitan la propagación de enfermedades entre el personal que labora en el lugar y entre los consumidores de los productos y, en última instancia, demandas por daños y perjuicios, en el caso de alimentos contaminados, o por infecciones nosocomiales, en el caso de instalaciones hospitalarias.

Infecciones nosocomiales propagadas por equipos de AA
La Organización Mundial de la Salud publicó en 2003 la Guía para la Prevención de Infecciones Nosocomiales, investigación exhaustiva en la que se hace especial énfasis en la buena ventilación y la filtración del aire para diluir la contaminación bacteriana, así como en el diseño adecuado de los sistemas y el mantenimiento de los filtros, humidificadores, rejillas y demás partes para evitar la propagación de enfermedades transmitidas por vía aérea.

Asimismo, la Asociación Americana de Ingenieros en Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado (ASHRAE, por sus siglas en inglés), en el documento llamado Legionellosis, publicado en 1989, reconoce que los sistemas de calefacción, ventilación, aire acondicionado y refrigeración, así como sus componentes, los servicios de agua caliente y equipamientos de regaderas, pueden amplificar y diseminar aerosoles en forma de muchos contaminantes. Por ello, recomienda poner atención en el diseño y la ejecución de procedimientos de mantenimiento de todos los componentes de estos sistemas.

Las infecciones nosocomiales se definen como aquellas contraídas durante la estadía en un hospital u otro establecimiento de salud, que no se habían manifestado ni estaban en período de incubación en el momento del ingreso del paciente, incluyendo las manifestadas después del alta. Están relacionadas con muchos factores: la vulnerabilidad de los pacientes, los factores ambientales y los agentes microbianos y su resistencia a los antibióticos.

Los hospitales son un ambiente ideal para la propagación de enfermedades, ya que cuentan con presencia de patógenos y personas enfermas o con baja resistencia inmunológica. Algunos estudios calculan que entre 5 y 10 por ciento de las personas que ingresan en un hospital adquiere una infección durante su estancia, y que éstas causan cerca de 100 mil muertes al año.

Por otro lado, las infecciones nosocomiales implican millones de pesos en gastos a las instituciones de salud. Las enfermedades del sistema respiratorio son el tercer tipo de infección más frecuente, después de las de la orina y las infecciones en las heridas quirúrgicas, y son las que ocupan a los especialistas en sistemas HVAC, pues los equipos de aire acondicionado juegan un papel crucial en su diseminación.

La legionella pneumophila fue identificada en 1977, un año después de que un brote de neumonía ocasionara la muerte de 34 personas en la Convención de Legionarios. Esta bacteria, según los estudios realizados desde entonces, se encuentra en pequeñas colonias en fuentes naturales de agua, como ríos, lagos, aguas termales y arroyos, y puede sobrevivir en condiciones ambientales muy diversas.

Para que su concentración aumente lo suficiente y cause riesgo sobre los humanos, se requieren condiciones de temperatura idóneas para su multiplicación (entre 25 y 45 °C). Puede transmitirse por el aire, con la evaporación de gotas de agua de las torres de refrigeración de los sistemas de acondicionamiento de aire, o formar aerosoles en la ducha que se dan los pacientes y luego ser inhaladas por ellos, con lo que quedan expuestos al riesgo de infección. No existe evidencia de contagio de persona a persona. Su contagio es por vía aérea.

Según el artículo “Legionelosis, una enfermedad olvidada en México”, publicado en la Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría por la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica, A.C., el porcentaje de casos de neumonía nosocomial por especies de Legionella varía de 1 a 50 por ciento, según la cantidad de colonias que se encuentren en los sistemas de distribución de agua y del número de personas a las que se exponga. Si se identifica y trata a tiempo, su letalidad es menor de 5 por ciento; en cambio, si no se recibe tratamiento adecuado y oportuno, su letalidad puede aumentar hasta 30 por ciento. Su contagio puede confundirse con otros tipos de neumonía; sin embargo, la legionelosis se caracteriza por aparecer en épocas de calor.

En México, sólo se han reportado dos casos de diagnóstico clínico de esta bacteria. Lamentablemente, no suelen hacerse pruebas de laboratorio en todos los casos de neumonía. El artículo mencionado agrega: “El biofilm tiene un rol importante en el anidamiento y es un foco de reinfección de las instalaciones. Las instalaciones con mayor frecuencia de contaminación por Legionella que se identifican como fuentes de infección son sistemas de agua sanitaria caliente y fría, torres de refrigeración y condensadores evaporativos, spas y jacuzzis. La tendencia actual de los programas de prevención y control de las instalaciones de riesgo se orienta a que los responsables directos de ellas sean los que asuman la evaluación de riesgos y establezcan sistemas de control y vigilancia”. Aquí, la limpieza y desinfección periódica de los componentes de los sistemas: filtros, serpentines, ductos y todos los espacios por donde pase el aire que pueda acarrear aerosoles, es esencial.

A00000152Crucial. La vulnerabilidad de los pacientes en los recintos hospitalarios vuelve fundamental mantener limpios los sistemas de aire acondicionado

No sólo en hospitales
El 14 de enero del 2011, se declararon nueve casos de legionela en el hotel Wyndham Cozumel, en Quintana Roo. El Centro de Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos no hospedarse en ese hotel por los riesgos de contagio y mencionó a los sistemas de agua y aire acondicionado como las posibles fuentes de contaminación.

El 27 de junio del 2012, se registraron 12 casos de legionela en Madrid. Tras la sospecha de que hubiera más afectados, el diario La Razón declaró que “se presentaron los elementos de riesgo identificados en el restaurante de Móstoles: un sistema de refrigeración evaporativa y dos fuentes, y se han tomado las muestras oportunas que han sido remitidas al Laboratorio de Salud Pública”. El protocolo de control y vigilancia incluye una encuesta epidemiológica para conocer la posible relación entre los afectados (lugar de residencia o zonas frecuentadas), además de inspección de las instalaciones de riesgo como torres de refrigeración o sistemas de refrigeración evaporativa.

Beneficios de la limpieza de serpentines
•  Prolonga la vida de los equipos
•  Ahorra tiempo y dinero
•  Previene enfermedades
•  Aumenta la productividad
•  Evita accidentes
•  No daña el ambiente
•  Aumenta el prestigio de las empresas
•  Reduce la propagación de bacterias
•  Aumenta la calidad del aire interior
•  Disminuye las infecciones nosocomiales
•  Mejora la calidad de los productos

A00000153Riesgoso. Se ha comprobado que la falta de mantenimiento en los equipos es un elemento propicio para el desarrollo de bacterias

Contaminación en equipos de refrigeración para alimentos
La transmisión y reproducción de la Listeria Monocytogenes y otras bacterias en los cuartos fríos es una preocupación creciente en la industria alimentaria, pues, además de ocasionar enfermedades a los consumidores, pueden volverse brotes y requerir retiros de producto e indemnizaciones, sin mencionar que afectan el prestigio de las empresas y las pérdidas resultantes pueden ser considerables.

La Listeria Monocytogenes logra sobrevivir en condiciones adversas y a muy bajas temperaturas por periodos prolongados. Tolera altas concentraciones de sal y es más resistente a los nitritos y a la acidez, que muchos otros patógenos de los alimentos. También es resistente a las altas temperaturas, aunque por pasteurización se puede eliminar.

La Listeria es una bacteria que causa listeriosis, enfermedad que puede provocar encefalitis letal o incapacitante, así como meningitis, especialmente a personas mayores, débiles y mujeres embarazadas. Los síntomas aparecen hasta dos meses después de la infección y son difíciles de rastrear.

En octubre de 2011, ocurrió el brote más letal por el consumo de melones contaminados, que causó la muerte de 30 personas e infectó a 146 más. En EUA, la Listeria está clasificada como la tercera enfermedad más mortal transmitida por alimentos contaminados, con 255 muertes por año. En primer lugar, se encuentra la Salmonella, con 378 muertes, según cifras de los Centers for Disease Control and Prevention.

De acuerdo con las conclusiones de un estudio auspiciado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Reino Unido en los evaporadores de cuartos refrigerados de 15 plantas de alimentos, se demostró que la contaminación por vía aérea era un medio idóneo para esparcir las bacterias y que todos los serpentines de los evaporadores de las plantas en cuestión estaban contaminados, aunque no todos en niveles altos, lo que indicaba que si se dieran las condiciones adecuadas, podrían llegar a reproducirse y crecer.

Las investigaciones permitieron notar que la temperatura tenía menor efecto en la supervivencia de las bacterias que la humedad. Asimismo, se descubrió que la principal diferencia entre los sistemas que presentaban mayor cantidad de bacterias y los que tenían menor presencia era la frecuencia de la limpieza de serpentines y los procedimientos empleados para realizarla.

En suma, resulta adecuado concluir que los serpentines limpios son capaces de prolongar la vida de los equipos, los mantienen funcionando en óptimas condiciones, acordes con su diseño inicial y no consumen mayor energía de la que requieren ni provocan que los demás componentes del sistema se sometan a cargas de trabajo excesivas. Mantenerlos en condiciones adecuadas es sencillo con la programación de limpiezas periódicas.

Cabe recordar que la limpieza del serpentín evaporador va de la mano de la limpieza de los filtros; al limpiarlos se mejora la calidad del aire al interior y se evita la propagación de enfermedades. Además, las personas trabajan mejor en un ambiente limpio, donde la humedad, la temperatura y la velocidad del aire se encuentran bien balanceadas. No hay fallas, ni ruidos, ni olores indeseables.

Entrar or Crear una cuenta

El acceso a nuestra web implica la utilización de cookies con el objeto de reconocer a los usuarios que se hayan registrado y poder ofrecerles un mejor servicio y más personalizado así como información técnica. Para saber mas sobre nuestro uso de las cookies y como tratarlas vea nuestro aviso legal.

Acepto cookies de este sitio web.

EU Cookie Directive Module Information